Hay proyectos que te llegan con una pregunta clara. Ruy Gourmet llegó con dos: ¿cómo comunicas que un producto es artesanal de verdad sin caer en lo rústico? ¿Y cómo haces que un sello de calidad parezca una garantía y no una etiqueta más?
Esas dos preguntas son, en realidad, la misma pregunta hecha desde ángulos distintos. Y resolverlas juntas requería encontrar un lenguaje visual que estuviera exactamente en el punto de equilibrio entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre la autenticidad y la sofisticación.
Lo artesanal tiene un problema de percepción. Se asocia a lo irregular, a lo imperfecto, a lo casero. Y hay un mercado —el de los productos gourmet de alta gama— que valora lo artesanal precisamente por lo que lo hace único, pero que necesita también señales de calidad reconocibles para justificar el precio que está dispuesto a pagar.
En Ruy Gourmet, la solución fue construir una identidad donde el sello fuera el protagonista. No como decoración, sino como elemento de certificación. Un sello que dijera: esto ha pasado por manos expertas, esto ha sido elegido con criterio, esto merece estar aquí.
La tipografía, la composición, el uso del color, los acabados elegidos para los materiales: todo apunta en la misma dirección. No grita «artesanal». Lo demuestra.
Ese es el objetivo de cualquier buena identidad visual: no describir lo que eres, sino hacerlo evidente.
Max Loarces es diseñador de branding estratégico en Madrid, especializado en bodegas, almazaras y marcas agroalimentarias. Naming, identidad visual y packaging para productores que quieren crecer sin perder lo que los hace únicos. Hablamos.
