Cuando Veleto llegó a mi estudio, no traía un vermut sin nombre. Traía un vermut con demasiados nombres posibles y ninguno que se atreviera a quedarse.
Meses después, Sangre Hispana (el nombre que sí se quedó) ganó el Gran Premio Diseño Gourmet 2026 y el Premio Oro VER-ART-ES 2026. No cuento esto para presumir del premio. Lo cuento porque el proceso que llevó hasta ahí es replicable, y creo que vale más compartirlo que guardármelo.

El briefing que casi no fue briefing
La primera sesión con Veleto no habló de vermut. Habló de qué querían sentir sus clientes al servirlo en una mesa, de qué historias familiares querían recuperar, de qué marcas admiraban y por qué. Un naming que nace de una lista de sinónimos bonitos se olvida en un año. Un naming que nace de una conversación así aguanta.
Por qué «Sangre Hispana» y no otra cosa
El nombre necesitaba dos cosas a la vez: carácter propio, para no perderse entre las decenas de vermuts que compiten en el lineal, y un anclaje reconocible, para que un cliente nuevo entendiera de un vistazo qué tipo de producto tenía delante. «Sangre Hispana» cumple ambas. No es un juego de palabras vacío, es una declaración de origen y de intensidad, y sostiene tanto la etiqueta como cualquier búsqueda que alguien haga sobre vermut con carácter español.
Lo que el jurado premió, y lo que yo premiaría
El jurado valoró el resultado visual: la etiqueta, el color, la tipografía. Lo que yo destacaría es lo que no se ve en la foto ganadora: la coherencia entre el nombre, la historia que cuenta la marca y lo que el cliente encuentra cuando busca a Veleto fuera de la etiqueta. Ese es el trabajo que sostiene un premio en el tiempo, no solo el día que se entrega.
Lo que me llevo de este proyecto
Un premio confirma que el criterio funcionó. No lo sustituye. Sigo empezando cada proyecto de la misma forma: escuchando antes de proponer nada, sin excepción, gane premios o no.
Si tienes una bodega o una marca de bebida premium y el naming actual no te representa, hablemos.
